segunda-feira, 14 de maio de 2012

Presidencialismo (concentrado) X Direitos


Interessante nota de Roberto Gargarella sobre a relação entre um sistema presidencialista forte (concentrado) e a proclamação e afirmação de direitos. O autor faz, inclusive, uma referência ao Brasil da era Vargas. 




" La cuestión madre de todas ellas es la siguiente: ¿cómo una comunidad puede, al mismo tiempo, propiciar una Constitución tan generosa en materia de derechos (como todas las constituciones latinoamericanas) y una organización del poder tan “avara”, que organiza el poder de modo tan vertical y concentrado? (...)no hay razones para pensar que los mismos presidentes que se arrogan para sí solos todo el poder de decisión vayan a ser los que propicien una distribución del poder más democrática; es decir, una distribución del poder capaz de poner en riesgo cierto la propia autoridad detrás de la cual se acuartelan."



http://www.perfil.com/ediciones/2012/5/edicion_676/contenidos/noticia_0048.html

TENSIONES DE LA CONSTITUCION

Presidencialismos fuertes vs. derechos

Por Roberto Gargarella
13/05/12 - 12:37
 
La discusión constitucional ha quedado entrampada, políticamente, en la habitual disputa sobre la reelección presidencial; y académicamente, en el ya aburrido y bastante infructuoso debate sobre presidencialismo-parlamentarismo. Tratando de salir de tales atolladeros, en lo que sigue quisiera ocuparme de uno de los temas más interesantes –y pendientes todavía– vinculados con la reforma constitucional. Nos refiere a otra de las intensas tensiones albergadas dentro de la Constitución: aquélla entre democracia y derechos. O, en este caso, y de modo más específico, la tensión que existe entre las dos principales secciones que alberga toda Constitución: la sección de los derechos, y la sección referida a la organización del poder.
Son muchas las cuestiones merecedoras de estudio, y vinculadas con dicha tensión. La cuestión madre de todas ellas es la siguiente: ¿cómo una comunidad puede, al mismo tiempo, propiciar una Constitución tan generosa en materia de derechos (como todas las constituciones latinoamericanas) y una organización del poder tan “avara”, que organiza el poder de modo tan vertical y concentrado?
La pregunta citada puede parecer algo técnica, pero es susceptible en verdad de traducciones políticas bastante obvias y sencillas de entender. Días pasados, un militante de este Gobierno sugirió, por caso, una respuesta posible, sosteniendo algo como lo siguiente: “Aquellos interesados en defender los derechos de las personas deberían saber que en la Argentina, como en toda Latinoamérica, los momentos más ricos en la creación de derechos se han producido bajo el contexto de los presidencialismos más fuertes: Cárdenas, Yrigoyen, Vargas, Perón”. Obviamente, dicha afirmación pretendía, sobre todo –y por un lado– defender al actual presidencialismo ultraconcentrado de Cristina Kirchner, y por otro descalificar la opinión constitucional más bien opuesta, que es la que tenemos muchos, y que diría algo así: “Porque nos interesa la protección de derechos somos críticos de los sistemas de autoridad concentrada, como el que ahora tenemos”.
La discusión al respecto es muy promisoria, y de ningún modo merece agotarse en unas pocas líneas. Aquí, entonces, y por falta de espacio, daré sólo algunos indicios de cómo podría seguírsela. Señalaría entonces lo siguiente. En primer lugar, nadie niega que bajo una presidencia fuerte se puedan crear nuevos derechos. Básicamente, un presidente fuerte puede hacer demasiadas cosas –una y la contraria también–, lo que nos refiere a una de las principales virtudes y uno de los principales defectos del presidencialismo fuerte. En segundo lugar, experiencias como las citadas son, justamente, buenos ejemplos de lo atractivos y lo riesgosos que son, para los derechos, los sistemas políticos de autoridad concentrada (por tomar sólo un caso, Vargas no sólo propició una Constitución generosa en materia de derechos sociales: también se autoproclamó dictador, y abrazando una política alineada con el nazismo persiguió y encarceló masivamente a disidentes y expulsó de modo brutal a extranjeros “peligrosos”). En tercer lugar, la experiencia europea referida a la creación de los Estados sociales que más podemos admirar (los escandinavos, en particular) no nos refiere a modelos hiperpresidencialistas como los latinoamericanos sino, sobre todo, a sociedades más igualitarias, con numerosas y efectivas herramientas para el control democrático (antes que a sistemas políticos que habilitaban actitudes discrecionales de la presidencia). En cuarto lugar, dicha defensa del presidencialismo fuerte oculta que, en la práctica latinoamericana, el mismo sistema no sólo propició, ocasionalmente, la creación de derechos sociales, sino que además lideró, poco tiempo después, el desmantelamiento del Estado social destinado a hacer posibles tales derechos: Fujimori, Collor de Mello, Menem y tantos otros también deben ser incorporados en el panteón de los “presidentes fuertes”.
Resultaría un engaño, de otro modo, presentarnos un panteón tan incompleto, destinado a impedir que pensemos adecuadamente sobre los significados políticos del presidencialismo. Finalmente, lo que aquí sugerimos no debería sorprender a nadie: no hay razones para pensar que los mismos presidentes que se arrogan para sí solos todo el poder de decisión vayan a ser los que propicien una distribución del poder más democrática; es decir, una distribución del poder capaz de poner en riesgo cierto la propia autoridad detrás de la cual se acuartelan.

*Doctor en Derecho/CONICET.

quarta-feira, 9 de maio de 2012

Os Indignados da Espanha e as experiências do Brasil


Uma interessante reportagem da Carta Capital sobre o movimento dos indignados na Espanha e as experiências de participação popular na formulação e execução de políticas públicas no Brasil. 

Destaco como pontos interessantes o fato de um governante estrangeiro se dispor a dialogar com aqueles que são ignorados em seu próprio país e mostrar a eles e aos que se negam a escutá-los que é possível uma política democrática diferente; que os reclamos e protestos deles não são em vão; que há experiências interessantes e que valem a pena ser estudadas e vistas como alternativas.

http://www.cartamaior.com.br/templates/materiaMostrar.cfm?materia_id=20101

Internacional| 07/05/2012 | Copyleft 

Indignados da Espanha pedem apoio político do Brasil

Integrantes do movimento apostam na interlocução com agentes públicos do país para fortalecer a organização, vista por governos e por parte da população como um grupo de protesto sem objetivos concretos. "Nas suas reuniões pelo mundo, quando ouvirem que o 15M não tem propostas, indiquem a leitura da nossa Demanda de Mínimos que está na internet", sugeriram ativistas ao governador do Rio Grande do Sul, Tarso Genro, em Madri. A reportagem é de Naira Hofmeister, direto de Madri.

Madri - Eles não se sentem representados por partidos políticos e questionam até a atuação de sindicatos, mas viram em experiências de participação popular desenvolvidas pelo governo do Rio Grande do Sul elementos comuns a suas demandas. São Os Indignados, que questionam a agenda política que atende aos interesses de 1% da população ligada ao capital financeiro em detrimento dos outros 99%.

A crítica ao sistema foi exposta publicamente nas ruas da Espanha a partir de maio de 2011 e ganhou repercussão com os acampamentos em praça pública que inspiraram atos semelhantes em todas as partes do mundo.

Em Madri, onde manteve uma agenda política e econômica no primeiro final de semana de maio, o governador Tarso Genro se encontrou com integrantes do movimento - eles não admitem ser chamados de líderes, porque defendem uma organização horizontal.

O que era para ser uma troca de ideias, na qual Tarso se dispunha a ouvir críticas à estrutura tradicional dos partidos e outras bandeiras do grupo, se transformou em um convênio informal entre o governo do Estado e o 15M (o movimento também é chamado assim em alusão à sua data de fundação, 15 de maio). E em um ato de desagravo aos Indignados.

“Acampar se tornou ilegal na Espanha, a imprensa nos criminaliza, a polícia nos persegue. Precisamos de pronunciamentos em nível internacional para suportar isso. Queremos apenas falar dos problemas da sociedade e de como ela poderia ser”, explicou Javier Toret, um jovem catalão que participou da montagem da rede digital de descontentes que disparou a campanha “Toma as ruas” e que originou o 15M.

Ocorre que em razão da heterogeneidade de manifestantes e bandeiras, a força política do grupo - que calcula ter mobilizado 8 milhões de pessoas em toda a Espanha nos três primeiros meses de atuação - se diluiu um pouco. “Temos capacidade de construir uma alternativa, mas para isso precisamos de interlocutores em governos e na sociedade civil”, avaliou Raúl Sanchez, que ciceroneou o governador Tarso Genro pelo centro cultural comunitário La Tabacalera, onde ocorreu o encontro.

Os Indignados salientaram a importância de ter apoio internacional e formar uma rede de cidadania global diante das pressões que vêm sofrendo na Europa: eles temem, inclusive, uma repressão violenta no próximo 12 de maio, quando ocorrerá um grande ato em diversas cidades espanholas para marcar um ano do movimento. “Se tivermos esse tipo de problema, é muito importante divulgar em outros países”, exemplificou Toret.

“Também queríamos pedir que nas suas reuniões, quando ouvirem que o 15M não tem propostas, indiquem a leitura de Demanda de Mínimos que está na internet. São meia dúzia de documentos e estão direcionados tantos a socialistas como à classe média”, complementou a ativista Simona Levi.

Tarso se mostrou simpático à provocação democrática que o movimento propõe, mas não deixou de fazer observações críticas. “Quando vocês tomaram a praça para dizer '¡No nos representan!', foram notícia em todo o mundo, mas depois desapareceram porque propõem a radicalização do Estado de Direito. Como os argentinos, quando em 2001 saíram às ruas para pedir '¡Que se vayan todos!' – o problema é que se sai a política, ela é substituída pela burocracia e pelo capital, avaliou o governador.

Movimento quer aproveitar modelo de participação popular
O governador gaúcho Tarso Genro se comprometeu a enviar para Os Indignados documentos que embasaram a construção do chamado Sistema de Participação Popular no Rio Grande do Sul. Trata-se de um conjunto de ferramentas que une desde a experiência do Orçamento Participativo, que dá às comunidades o poder de decidir prioridades nos gastos públicos em assembleias presenciais, até a Consulta Popular, no qual a população elege um projeto através de uma votação nas urnas e na internet.

Outro processo que integra o sistema chamou a atenção dos Indignados: o Gabinete Digital, com projetos como O Governador Pergunta e O Governador Responde, no qual dialoga virtualmente com a população, ou a Agenda Colaborativa, que recebe sugestões de pauta dos cidadãos via web.

“É preciso organizar um controle público sobre o Estado, implementar mecanismos de transparência e democratização da gestão para reduzir a força normativa do capital financeiro sobre os governos”, avaliou o chefe do executivo do Rio Grande do Sul.

Tarso ainda se comprometeu a encaminhar ao grupo relatórios sobre o Marco Civil da internet brasileira, texto que estabelece os princípios de uso da rede no país e que foi redigido quando ele era ministro da Justiça. Atualmente tramita no Congresso Nacional.

“Aqui na Europa se tende a restringir ao máximo o uso da internet. Estamos patrocinando apresentações para explicar aos eurodeputados que a rede é uma ferramenta para a democracia”, lamentou Simona.
O grupo se interessou ainda em receber informações sobre os projetos de economia solidária desenvolvidos no Brasil e no Rio Grande do Sul.

quinta-feira, 3 de maio de 2012

Alterar a Constituição - Alterar a "Sala de Máquinas"

Há mais ou menos uma semana, o Presidente da Corte Suprema de Justiça da Argentina - Dr. Ricardo Lorezentti - declarou ser frontalmente contra eventuais reformas na Constituição. Segundo Lorezentti, a parte dos direitos, que é o que mais interessa às pessoas, já está suficientemente reconhecida.

Rebatendo Lorezentti, ou melhor, jogando um faixo de luz sobre o que essa afirmação do Presidente da Suprema Corte oculta, Roberto Gargarella mostra como a consolidação e ampliação de direitos constitucionais deixou de lado um outro elemento essencial: a reforma estrutural da organização do poder político. Vale dizer, os políticos muitas vezes reconhecem e ampliam direitos, mas nunca, de forma alguma, alteram a "casa de máquinas"da Constituição - a forma como se dá a estruturação do poder político em um Estado.


http://www.clarin.com/opinion/Ir-sala-maquinas-poder_0_693530727.html


En días recientes, cuando volvió a discutirse la posibilidad de una reforma constitucional, el presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti, sostuvo que la misma no era necesaria, porque “la parte de los derechos, que es lo que le interesa a la gente, está más que reconocida.” La afirmación del Dr. Lorenzetti es importante, y conviene analizarla con algún detalle, por más que ella me suscite, en lo personal, algún desacuerdo.

Ante todo, cabe aclarar que la declaración del presidente de la Corte se basa en lo siguiente: la Constitución de la Argentina, como cualquier constitución del mundo, se divide en dos partes. La primera se relaciona con los derechos de las personas (allí se reconocen, por caso, la libertad de expresión, la libertad de reunión, los derechos económicos y sociales, etc.); y la segunda se refiere a la organización del poder (esta parte organiza la “maquinaria democrática”, y establece el funcionamiento de los tres poderes -Ejecutivo, Legislativo y Judicial).
El Dr. Lorenzetti, entonces, tiene razón en una parte central de sus dichos: la Constitución argentina, como la mayoría de las Constituciones latinoamericanas, es muy generosa en materia de derechos.
Alguien podría decir al respecto, con bastante razón, que si en el país existen hoy masivos derechos violados, ello no se debe a la ausencia de respaldo constitucional a los derechos de las personas, sino más bien al hecho de que los gobiernos de turno ofenden cotidianamente a la Constitución . Eso es, en definitiva, lo que dijo el presidente de la Corte: esa parte de la Constitución (“la que más le interesa a la gente” ya que es la que se relaciona más directamente con la vida cotidiana de las personas), ya está bastante completa.
Lo que deben hacer los gobiernos, ahora, es cumplir con la Constitución.
Mi desacuerdo con los dichos del Dr. Lorenzetti, sin embargo, se vinculan con lo no-dicho por él -con lo que su discurso omitió. Y es que la Argentina, como todos los países latinoamericanos, ha venido introduciendo reformas muy generosas en la parte de los derechos constitucionales , pero se ha olvidado o ha optado por dejar de lado (otra vez, junto a todos los países de la región), toda reflexión seria sobre la necesidad de reformar la otra parte de la Constitución, esto es decir, la parte en la que se organiza el poder (la “sala de máquinas” de la Constitución). En efecto, si uno mira todas las reformas constitucionales realizadas en América Latina en los últimos 100 años, lo que encuentra es la insistencia con una misma idea: las reformas han venido a ampliar más y más la parte de los derechos, pero a la vez han mantenido cerrada la puerta que lleva a la organización del poder.
La “sala de máquinas” de la Constitución no se ha tocado, salvo para reforzar los poderes presidenciales, o para facilitar la reelección presidencial.
El resultado de todas estas reformas es muy curioso. Ello porque, por un lado, las mismas han venido a proclamar, a los gritos, la voluntad de democratizar el poder, agregando más derechos individuales, siendo políticamente más inclusivas, incorporando nuevos derechos sociales. Sin embargo, a la vez, ellas han mantenido cerrado el acceso a la “sala de máquinas, ” que todavía hoy organiza un poder verticalista, centralizado geográficamente, concentrado en una persona. Por lo dicho, nos encontramos en todos estos casos con reformas esquizofrénicas , que por un lado dicen querer ampliar la democracia, pero por otro lado no nos permiten acceder al control efectivo del poder.
Democracia en materia de derechos, autoritarismo respecto de la organización del poder .
Cabe notar, por lo demás, que la situación es bastante peor que lo señalada. Porque no se trata, simplemente, de que ahora tenemos más derechos, aunque lamentablemente el poder de decisión siga estando tan concentrado como antes.
La situación es peor porque quien queda a cargo de la implementación y custodia de nuestros derechos es el mismo poder concentrado que, naturalmente, tiende a ver al mayor poder popular como una amenaza.
De allí que resulte tan habitual, en todo el mundo, que los mismos presidentes que, por caso, proponen un día mayores derechos laborales, derechos políticos expandidos y más sólidos derechos indígenas, terminen al día siguiente fomentando el trabajo precario, espiando a los militantes sociales y reprimiendo a los aborígenes.
En definitiva, puede ser cierto que a “la gente” le interese más la parte de la Constitución que se refiere a los derechos, como puede serlo que luego de sucesivas reformas ya tengamos una Constitución generosa al respecto. Sin embargo, no debemos olvidarnos nunca de lo que esa afirmación omite: el poder político se ha cuidado siempre de escapar de esas reformas, a las que ha recurrido, muy habitualmente, pero sólo para reforzar su propio poder . Una mala noticia, porque no hay peor amenaza para los derechos que el poder económico y político, concentrado como lo está hoy.